
Deje de adivinar cómo se cura el vidrio
Pedir un nuevo elemento calefactor es lo fácil. Lo difícil es lograr ese acabado brillante, sin esa textura similar a la de la cáscara de naranja ni esas molestas grietas causadas por las tensiones térmicas.
La mayoría de las tiendas simplemente reemplazan la lámpara dañada, encienden el interruptor y esperan lo mejor. Nosotros no hacemos eso. Para nosotros, su secador no es solo un conjunto de tubos; es todo un sistema. Por eso insistimos en realizar diagnósticos térmicos en su lugar.
La realidad del calor
Para lograr un acabado de alto brillo, es necesario controlar bien el tiempo de calentamiento. Se necesita un aumento gradual de la temperatura y un calentamiento constante.
Si se calienta demasiado rápido desde el principio, el disolvente se evapora demasiado rápido. Como resultado, aparecen burbujas debajo de la superficie del vidrio. Pero si la temperatura es demasiado baja, el recubrimiento no podrá fluir adecuadamente.
No confiamos en las especificaciones que indican los folletos. Una lámpara de onda corta de 2 kW puede parecer perfecta en teoría, pero si su reflector está dañado o su sistema de transporte funciona mal, ese calor no llegará realmente al vidrio. Medimos el flujo térmico real para saber qué está ocurriendo realmente en su línea de producción.
El equilibrio necesario
Es tentador aumentar la potencia de la lámpara para procesar más producto. Pero hay un problema: cuanto más alta sea la temperatura, más difícil será para las zonas de enfriamiento mantener el vidrio sin que se agriete al enfriarse. Además, debemos asegurarnos de que su panel eléctrico pueda soportar esa carga. No hay nada peor que instalar una lámpara de alta potencia y que los interruptores se desconecten cada veinte minutos.
Nos aseguramos de que su sistema eléctrico y de enfriamiento puedan manejar la carga antes de hacer cualquier cambio.
Por qué nos presentamos personalmente
Un catálogo no puede indicarme si sus lámparas se están quemando debido a vibraciones o a terminales sueltos.
Cuando inspeccionamos su equipo, buscamos aquellos problemas que usted podría pasar por alto: acumulación de carbono, fugas de calor y lugares donde está perdiendo dinero innecesariamente.
Al analizar el perfil térmico de su equipo, podemos ajustar la distancia entre las lámparas o sugerir un recubrimiento diferente para modificar el espectro de infrarrojos. Es la única forma de evitar ese ciclo frustrante de tener que reemplazar las mismas lámparas cada tres meses.